La raza perseguida

Bueno señores, vamos a ponernos serios en esta vaina, hoy vamos a hablar de una raza perseguida, que ha sufrido con estoicismo los embates de un mundo cruel e inhóspito, que ha tenido que iniciar constantes procesos migratorios, que está obligada a guardar silencio ante la injusticia pues sus reclamos jamás serían escuchados. Esta raza señores, ante la cual hay que quitarse el sombrero por su aguante, por su resolución a sobrevivir pese al ataque permanente de sus enemigos, por su resistencia ante quienes los acorralan, esta raza señores repito, es la sufrida raza de los fumadores.
Nojoda porque no importa donde uno esté. Va uno y prende un cigarro y siempre hay algún cabezaegüevo que por lo menos empieza a agarrarse la nariz como si hubiera respirado una ladilla. Hasta en la playa uno se está fumando su vaina mientras se bucea los culos y cuando botas el humo pasa algún pajúo o alguna pajúa y te dicen Ay señoOoOr, así ondulando las o. En el carro, echas el humo por la ventanilla y si por mala leche lo medio huele alguna cabrona universitaria que se cree la gran verga porque a los 18 años ya sabe quién mierda era Heideger, mínimo te menta la madre.
Los culos son los que más joden. Yo confieso que puedo cogerme a una gorda, a una vieja, a una caraja fea, pero no me pidan que ni que vea a una coñuesumadre que no fume. Porque como joden. Veeerga, porque después de un polvo bien rico, nojoda es tradición que uno tiene que prender un cigarro y acostarse a verle las nalgas a la tipa en el espejo del techo, mientras ella melosa te lanza el acostumbrado Papi-tú-me-quieres. Ah no! sale uno de bolsa a cogerse a una caraja que no fuma y entonces te quitan el cigarro cuando acabas de prenderlo, te esconden la caja, te sermonean o te amenazan con no darte más culo. Vayan pa la mierda.
Hubo un tiempo en que uno podía fumar hasta en el banco. Los carajos te ponían unos ceniceros bien discretos en las esquinas de las agencias y tú ibas y te fumabas tu vainita mientras algún jalabolas te hacía la cola. Pero ahora en ningún lado se puede uno fumar su cigarro tranquilo. Hasta en la calle siempre hay alguien dispuesto a ladillarte. Que apagues tu vaina. Nojoda, ni que me la hubieras comprado tú, careverga. En algunos restaurantes hay áreas de fumadores pero es la misma mierda, siempre hay peo.
La ignorancia también jode. Por ejemplo estás en un almuerzo con varios compañeros de trabajo donde se supone que no va a haber peo porque muchos de ellos fuman. Entonces el mesonero viene y te trae un par de ceniceros para que los fumadores no echen la ceniza al piso, porque también es verdad que cabrones antihigiénicos siempre hay. De pronto se empieza a sentir un olor extraño, como de mezcla de peo de aguardiente con sudor de camionero, y ya está! Algún ignorante que no sabe que los ceniceros son para las cenizas, destapó una caja de chicles y echó el plástico en uno de los ceniceros. Claro aquella vaina cuando le pega la candelita del cigarro hiede a mierda. Coño, cabezas de miembro, LOS CENICEROS SON PARA LAS CENIZAS. Mamagüevos.
Los peores son los que creen que por no fumar merecen una medalla. El otro viernes me fui pa una tasca con un culo. Con un culo que fuma claro está. Los culos que no fuman son hombres, para mí. Bueno estoy de lo más tranquilo en la barra, bien de pinguita ahí entrompando al culo. La tipa me pide un cigarrillo y yo saco dos para acompañarla. Le pido al barman un cenicero y arranco con mi vaina. Al rato viene el barman y mueve el cenicero pa un lado. Veeeerga digo yo, qué pasó? Y entonces qué, cómo coño hacemos pa echá las cenizas? Y el barman me dice: Es que la pareja que tiene al lado le molesta el humo.
Nojoda. Agarro mi cenicero y lo vuelvo a poner donde estaba. Es más, les eché el humo en el pelo, no hay nada que le arreche más a los no fumadores que sentir el olor del cigarro en el pelo. Verga se ponen como si les hubiera salido una gonorrea. Ayyy mi pelo! dicen. No se quieren ni tocar la cabeza. Bueno al rato llega otra vez el barman con la vaina. Que la pareja le molesta el humo. Ah vaina, entonces para qué mierda se vienen a una tasca? digo yo a todo gañote y el culo con el que yo andaba me dice Papi tranquilízate. Noooo, qué tranquilízate un coño, nojoda, la gente viene a las tascas a bailar, beber aguardiente y a fumar. Más nada. Si usted no quiere que le pegue humo de cigarrillo no vaya a una tasca. Ah que quieres respirar aire puro? Vete pal Ávila, cabrón.
Y bueno saben lo que hizo el mascabolas del barman? Me botó. No había terminado yo de pronunciar mi discurso reivindicativo cuando se me acerca y me dice bajito: Señor aquí tiene su cuenta. Yo lo miro confundido y miro al culo y vuelvo a mirar al barman y le digo: Yo no he pedido la cuenta. Y el desgraciao me dice: Señor por favor pague su cuenta y dejemos esto así. O sea me corrió. Me corrieron de una tasca porque me quise fumar un cigarrillo en santa paz con un culo al que elegí precisamente porque fumaba. A la mierda, pagué y no le dejé propina y agarré a mi culo y salí.
Lo peor no es eso, sino que el culo se arrechó y no pude cogérmela. Yo le decía Pero vámonos para otra tasca que conozco que ahí sí podemos fumar y ella no, Llévame pa la casa llévame pa la casa llévame pa la casa. Ya veo por qué coño es que dicen que el cigarro causa impotencia.
Sentido de orientación

Yo tengo un sentido de orientación arrechísimo. Verga yo debí ser gato en una vida pasada porque a mí tú me sueltas en Timbuctú y de alguna manera yo salgo del peo. Mi mujer siempre se queda sorprendida de lo arrecho que soy para llegar a los mejores hoteles, restaurantes y demás santuarios del turismo nacional cuando nos vamos de vacaciones, simplemente parándole bolas a los avisos en la carretera y poniéndole un poco de sesera a la vaina. Y claro coño uno que también lee que jode.
Eso sí nojoda. No me pongas a manejar rascao si estoy a más de dos kilómetros de mi casa. Ahí sí es verdad que estamos en un peo.
Tengo un pana al que le llamamos el Corroncho por las marcas que le quedaron en la cara de un acné trancao de cuando era carajito. Bueno ese es el caso contrario. El carajo se pierde hasta en su casa. Lo arrecho es que no admite la vaina. Él va palante. Coño que es por aquí, dice siempre. Y siempre la caga.
Bueno un día viene el Corroncho y me dice: Adalberto, vámonos el domingo pa Aragua que voy a negociar una finca que queremos comprar mis hermanos y yo. Dejamos a los respectivos carajitos con las correspondientes abuelas, agarramos a las mujeres y nos lanzamos en aquel viaje a lo desconocido. La vaina era en San Sebastián que es un pueblo que para llegar hay que coger la autopista hasta La Encrucijada de Turmero, seguir la carretera vieja por Villa de Cura vía a San Juan de los Morros y después de haber salido de Aragua y haber entrado en Guárico, se entra otra vez a Aragua para llegarle al pueblo ese. O sea, un maratón de la quinta mierda. Eso sí, el viaje vale la pena, todo de pinguita y después de que sales de la autopista aquella vaina parece la campiña francesa pero versión selva caribe. Y coño como nos llevamos a las mujeres la vaina nos sirvió pa anotarnos unos punticos ahí. Todo de pinga. Llegamos al sitio, hablamos con un carajo que era el encargado de la finca y nos pusimos a recorrer aquella vaina. Comimos carne en vara y jugamos bolas criollas.
El peo es que nos rascamos. Por un lado los puntos que nos habíamos anotado se quedaron en una licorería donde el Corroncho se puso a buscale peos a un lugareño. Las mujeres empezaron con aquella ladilla que si ustedes no pueden andar sino es tomando y vainas así. Por otro lado, estando yo rascao y en compañía del bruto del Corroncho, el regreso iba a ser un peo. Perdido mi sentido de la orientación lo habíamos perdido todo. Pero de pinga, vamos a echarle bolas dije yo. Y qué más coño podía decir, si al día siguiente tenía que trabajar y no podía ni pensar en quedarnos en un hotel.
Yo lo único que me acordaba era de que tenía que atravesar San Juan de los Morros para volver a entrar a Aragua por Villa de Cura y salir a la autopista. Si llegaba a la autopista estábamos salvados. Pero entonces en medio de la vía me encuentro con una maldita “Y” en la carretera y le pregunto al Corroncho: Corroncho, pa dónde cojo? Y el coñuesumadre ese se había dormido y le tenía la blusa babeada a la mujer de él. Mamagüevo, pa lo que te necesito, fue lo que pensé yo.
En la “Y” había una bomba y me bajé a preguntarle al carajito que atiende. “Pana, cómo hago pa llegá a San Juan?”. Me dice que siga por la vía de la izquierda y de pinga, me monto en el carro y arranco. Me pongo en mute mientras la mujer forma aquel peo que si la tomadera que si la jugadera’e bolas que si el alambre pa’hacerme la raya’el culo. Plasta de mierda, agradece que te saqué y que te liberé de los carajitos por un día. Claro eso lo pensaba, nojoda, ni de vaina dije ni pío, no iba a perder más puntaje del que ya había perdido.
Pasamos por unas calles llenas de casas viejas y volvimos a la carretera. Ya a golpe de 5 de la tarde. Y aquella vaina se alarga y se alarga y yo veo que nada que llegamos a Villa de Cura. Me hago el güevón porque si hablo la mujer me cae a coñazos. Pero la carretera era larga y sooola aquella vaina, y no se parecía en nada a la del viaje de ida. Después de quién sabe cuánto tiempo veo un cartel que dice: “Bienvenidos a Ortiz” y digo Mierda! Y no había terminado de decirlo cuando siento aquel sopapo en la nuca y escucho a mi mujer arrecha preguntándome cómo coño llegamos a Ortiz si íbamos para Villa de Cura.
Bueno me doy la vuelta y arranco con la intención de llegar a la “Y” para meterme por la vía de la derecha y de paso escupirle un ojo al coñuesumadre de la bomba que me jodió. Y justo cuando enfilo de regreso siento un fogonazo y apuño los ojos esperando el coñazo: TRUTRUUUNNNN se escucha un trueno tan arrecho que parecía que Dios se había atragantao de caraotas con huevo. Y empieza aquel palo de agua.
Dos kilómetros más tarde el palo de agua tiene acaparada la visibilidad. A lo lejos diviso unas luces y estúpidamente pienso en medio de mi pea: Ojalá que sea un pueblo ojalá que sea un pueblo ojalá que sea un pueblo. Pero no, de bolas que no era un pueblo sino una cola de mierda. Una hora nos mamamos en esa cola debajo de aquel palo de agua. Y yo decía: bueno pero por qué la gente no sale de la carretera si esta mierda es puro llano. La razón era que un mamagüevo había chocado justo en el puente que pasaba por el único río que había a 60 kilómetros a la redonda.
En eso se despierta el Corroncho y me pregunta: “Adalberto ya llegamos?”. Y voy y le digo: “Nojoda, Corroncho… ¡el grandísimo coñoetumadre!”
Abre fácil

La economía es una mierda. Esa vaina la inventaron los chivos para quedarse con los riales mientras que uno sigue pelando cada vez más bolas. Cuando alguien dice que la economía está repuntando, lo que realmente quiere decir es que los chivos tienen más rial para darse la gran vida mientras uno se cala la hijaeputa cola pal trabajo todos los días. Lo lamento pero en ese punto sí que estoy de acuerdo con mi comandante, así sea él uno de los chivos que se están llenando con los dólares del petróleo.
Fíjense el caso de las galletas Club Social. Yo todas las mañanas me como una galleta Club Social mojadita en el café. Ah verga, en serio. Y no me jodan que yo sé que más de uno ve comiquitas o se saca los mocos. Yo como Club Social ¿cuál es el peo? Bueno: las galletas Club Social uno normalmente las abría como normalmente se abren todos los paquetes de galletas. Uno volteaba el paquete, con el pulgar medio levantaba la solapita de cierre, la tomaba entre sus dedos mientras con la otra mano se tomaba el otro lado del paquete, y listo, el paquete se abría de pinguita.
Aaaaah noooo, pero tenían que venir los oligarcas explotadores dueños del mercado y no contentos con aumentarle el precio a esa mierda cada vez que les da la gana, se dieron cuenta de que ahorrándose un centímetro de plástico por cada paquete se metían en el bolsillo unos cuantos billetoides. Entonces por la parte de alante le pusieron una tira roja (como la tirita con la que se abren los paquetes de cigarros) que EN TEORÍA la tienes que jalar para que se abra el paquete. Con esa excusa hacen el paquete más pequeño y ahora la galleta queda ajustadísima, por lo que no puedes abrirlo como normalmente lo hacías.
Bueno pero cuál es el peo, dirán quienes lean esto: el peo es que la maldita tirita nunca sirve paun coño. Tratar de abrir un paquete de galletas Club Social usando la tirita es más jodido que morder una pared. Y como ahora el paquete queda tan ajustado, jódete, cómprate una tijera para abrir esa mierda, sólo porque a los oligarcas explotadores dueños del mercado les provocó ganar más rial. La puta madre que los parió.
Powerpoint

Todo treintón que se precie tiene que acordarse de una vaina que se llamaba Harvard Graphics. A principios de los años 90 era la verga de triana para hacer láminas para exposiciones o conferencias, y si la parla era en un sitio donde tuvieran proyector, coño, uno se la comía. Uno estaba en una vaina. Claro que mucha gente nunca entendió para qué servía el programa y como traía unas galerías de imágenes arrechísimas, lo usaban para gastarle la tinta a las impresoras matriciales haciendo ‘banners’ de tres metros para desearle feliz cumpleaños al cabrón del jefe, que ya se sabe que nunca falta un jalabolas.
El Harvard Graphics de nuestros tiempos se llama PowerPoint. Es la misma mierda pero multiplicada al cuadrado, porque hay que ver la cantidad de funciones y botoncitos que tiene esa vaina. Yo creo que ni Bill Gates se conoce todos los vericuetos del programa. Eso sí, aunque tiene más menús que una feria de comida todo el mundo lo usa porque al menos para las vainas básicas es bastante sencillo. Pero maldita sea, ese es justamente el peo con PowerPoint.
Voy a poner un ejemplo. Te paras del escritorio para tomarte un cafecito y llega un compañero de trabajo. Mientras se toman el café le cuentas:
Se muere el árabe y los hijos discuten cómo enterrarlo. Uno recuerda la última voluntad del viejo de ser enterrado con diez millones de dólares. Otro dice que hay que descontarle lo correspondiente al entierro y por supuesto la tajada que se lleva el Seniat por concepto de impuestos. Pero la viuda muy molesta, llega y dice: Vuestro padre no merece que estén discutiendo por dinero, enterrémoslo con la tarjeta de crédito y que él gaste lo que se le antoje.
De pinga, ¿verdad? Un chistecito ahí para que el pana se vaya a trabajar de buen humor y uno mantiene su estatus de buena vaina. Aaaaah no, pero entonces viene el mamagüevo, abre su PowerPoint y escribe: Se muere el árabe y los hijos discuten cómo enterrarlo. Entonces pasa media hora buscando en Internet una foto de una urna y poniéndola como fondo. Luego escribe: Uno recuerda la última voluntad del viejo de ser enterrado con diez millones de dólares, y pierde otra media hora buscando una foto de un poco de billete. Y así. En una de esas el cabrón descubre la vaina de los efectos y hace que todos los títulos aparezcan brincando y saltando como si tuvieran mal de sambito. Eso es lo malo de que el PowerPoint sea tan fácil de usar. El carajo termina, guarda la puta presentación de dos megas y la pone en un correo a todos sus contactos en Hotmail. Cada uno de sus contactos hará lo propio y en un momentico tienes dos megas de mierda viajando y reproduciéndose en abierta promiscuidad informática. Ajá pero dos megas!!!! cuando un chiste es una mierda que se la podía haber mandado a todo el mundo en un piche correo de cuatro líneas. Maldita la madre que lo cagó.
Entre fotos impresionantes (la mayoría de ellas son montajes), chistes (la mayoría de ellos viejos), mentadas de madre contra Chávez (la mayoría de ellas terminan con un chimpancé o un latazo entre Chávez y Fidel), acertijos (la mayoría de ellos irrelevantes), citas de autores famosos (la mayoría de ellas falsas), vainas religiosas (la mayoría de ellas denotando una absoluta ignorancia de las religiones a las que aluden) y fotos de culos (la mayoría de ellos realmente son transfors), uno puede perder todo un día mariqueando con PowerPoint.
Bueno de bolas que hay casos peores. Los culos coño. Los culos se la pasan enviándole a uno mensajes de amistad y amor. Nojoda como si uno viviera en una comuna hippie. Después esas cabronas son las mismas que no te quieren dar culo porque dicen que tú lo que quieres es eso nada más y que ellas están buscando es un carajo que las respete y las considere. Una persona que manda esas mamagüevadas en PowerPoint no merece respeto ni mucho menos consideración.
Un clásico: abres el PowerPoint y se ve un muñequito que dice: Te envío este mensaje porque tenía muchas ganas de decirte: ¡Hola! Luego pasas al siguiente slide y el mismo muñequito ahora te abre los brazos y tiene una sonrisa de oreja a oreja: Te aprecio mucho y espero que nuestra amistad… Dure por siempre!! Pasas al tercer slide, el muñequito se agarra un corazón gigante que le brota del pecho: Ya te habré dicho esta semana… lo importante que eres para mí? Mieeeeeerda cuando vienes a ver has perdido cinco importantes minutos de tu vida leyendo una vaina de una hija de puta a la que de bolas que no le importas un coño, porque si le importaras tanto como dice el PowerPoint, ¿te lo habría mandado en un correo cadena? Nojoda llámame, dime que me quieres que jode y dame culo. Pero no me mandes un PowerPoint. Careverga.
Los chamos de uno

Ya lo dije el otro día: los chamos de uno son bien de pinga. ¡¡¡MENTIIIIRAAAAA!!!! SOn unos coños de su madre que no hacen sino joder y joder. Verga es que si no quisiera tanto a los míos hace tiempo que los habría vendido porque nojoda, si no es que están enfermos es que tienen peos con los estudios o son rebeldes o son brutos o andan contándole a todo el mundo la vez que lo consiguieron a uno pegándose a la mamá.
Todo empieza el día que la caraja se da cuenta de que la regla ha perdido su habitual puntualidad y se va al médico a ver si es verdad la vaina de que lo de la cigüeña es un mito. Luego le llegan a uno con el notición: toy preñá. Uno oye aquella vaina y hace su mejor esfuerzo histriónico por poner aquella cara de ternura… bueno uno que es más o menos normal, porque hay más de un careverga que forma aquel peo y hasta se va pal coño. Anyway, uno pone la cara de ternura pero por dentro está pensando: nojoda ahora sí es verdad que la cagué.
Ya en la etapa fetal son un peo. Primero que si la caraja es medio pendeja no tira más hasta que pare. Segundo que empieza aquella vomitadera y con la excusa de los caprichos te hacen ir a los sitios más extraños a comprar las comidas más exóticas. Toda esa vaina la inventa el carajito desde la barriga. Después cuando nacen la ladilla de darles el tetero cada tres horas y calarse aquel mierdero y los vómitos y los sustos porque se dio un coñacito y la guerra contra los gérmenes y aquella gastadera de plata en mariqueras que usarán por unos días, porque cómo crecen de rápido los coños de madre desconsiderados. Y bueno lo demás ya lo saben: entre dos momentos Kodak con los carajitos, hay cientos de momentos Simpson que dan más arrechera quelcoño.
Cuando nació el carajito, que ese es el que jode porque la niña casi siempre se porta bien, todos supimos que sería una mierda porque qué coño tenía que buscar ese güevón con el cordón umbilical??? Casi se asfixia el desgraciao. El bicho aprendió a caminar a regañadientes el día en que le dije a mi mujer: Deja a ese carajo en el suelo que lo que está es malacostumbrándose con los brazos. Creo que era en venganza que el coñuemadre se iba pa los laos y tumbaba cuanta mierda de vidrio tenía cerca.
Malintencionado, jodón y atravesado son tres adjetivos que describen más o menos bien al coñito. En el mercado se cree Shumajer con los carritos. En el colegio tiene una colección de citaciones al representante. En el edificio ha tumbado a otros dos por las escaleras. En el kárate el carajo yque iba ganando y el entrenador se dio cuenta de que la vaina era en serio cuando le voló dos dientes al pendejo que le sirvió de piñata. En el carro se para sobre el asiento buscando que en un frenazo se caiga y deje los dientes pegados a la palanca. O si no saca la cabeza ligando que pase otro carro y se la moche. Y lo jodido es que todo lo hace con una disposición y un gusto!!! nojoda como si estuviera haciendo una gracia.
En la última navidad la cagó bello que yo creí que me daba el infarto. Con el cuento de la precaución me ahorro unos riales pues les prohibí los tumbarranchos. Igual la mamá es una alcahueta y vino y les compró unas estrellitas. Bueno al carajo, pensé, unas estrellitas son la vaina más inofensiva del mundo. Eso sí vayan a prender su mierda pal balcón, coños de madre, les dije mientras ponía el DVD de Casino Royale. Bueno de pinga, los carajitos por allá y yo en el cuarto cayéndome a mojones con Bond James Bond, ni mi mujer me jodía porque ella como no le gustan las películas con tiros se puso a arreglar el almuerzo del día siguiente.
Termina la vaina, Bond se coge a los culos y mata a los malandros y me voy a la nevera a tomar agua pa pasar el tarugo de las cotufas que mi mujer siempre tan cordial me preparó antes de que pusiera la película. Entonces ella me ve bebiéndomela y me dice: “¿Más?”. Y yo le pregunto que más qué. “Coño no le pediste agua orita a Adalbertico?”. “No”. “Verga pero él ha venido ya tres veces a buscar agua, la primera vez no le paré bolas, la segunda dijo que era para Carlotica y la tercera dijo que era para ti”. Entonces nos quedamos viéndonos un momentico y salimos corriendo pal balcón.
Nada, que el coñuesumadre casi incendia el apartaco, había tirado una estrellita prendida en un pipotico que les tenemos en el balcón para que no salgan de ratas a tirar vainas pabajo, y el pipotico como es de plástico ni corto ni perezoso se prendió de pinga con unas llamas que llegaban hasta el techo. Y claro, el carajo suponía que echándole unos vasitos de agua iba a resolver el peo a tiempo antes de que la mamá y yo nos diéramos cuenta de la vaina y lo quemáramos con todo y pipotico. Y la hermana agüevoniada lo que estaba era vieeeeendo aquella vaina y jipiando como si fuera ella la del peo. Apagué esa mierda como pude y le metí reverendo castigo de dos semanas sin Internet. Pa que aprenda.
Pero nada, ni que le corte las bolas aprende, apenas empezó el colegio en enero me llegó una citación porque le sacó un ojo al hamster de otro carajito. El coñoesumadre.