Los chamos de uno

Ya lo dije el otro día: los chamos de uno son bien de pinga. ¡¡¡MENTIIIIRAAAAA!!!! SOn unos coños de su madre que no hacen sino joder y joder. Verga es que si no quisiera tanto a los míos hace tiempo que los habría vendido porque nojoda, si no es que están enfermos es que tienen peos con los estudios o son rebeldes o son brutos o andan contándole a todo el mundo la vez que lo consiguieron a uno pegándose a la mamá.
Todo empieza el día que la caraja se da cuenta de que la regla ha perdido su habitual puntualidad y se va al médico a ver si es verdad la vaina de que lo de la cigüeña es un mito. Luego le llegan a uno con el notición: toy preñá. Uno oye aquella vaina y hace su mejor esfuerzo histriónico por poner aquella cara de ternura… bueno uno que es más o menos normal, porque hay más de un careverga que forma aquel peo y hasta se va pal coño. Anyway, uno pone la cara de ternura pero por dentro está pensando: nojoda ahora sí es verdad que la cagué.
Ya en la etapa fetal son un peo. Primero que si la caraja es medio pendeja no tira más hasta que pare. Segundo que empieza aquella vomitadera y con la excusa de los caprichos te hacen ir a los sitios más extraños a comprar las comidas más exóticas. Toda esa vaina la inventa el carajito desde la barriga. Después cuando nacen la ladilla de darles el tetero cada tres horas y calarse aquel mierdero y los vómitos y los sustos porque se dio un coñacito y la guerra contra los gérmenes y aquella gastadera de plata en mariqueras que usarán por unos días, porque cómo crecen de rápido los coños de madre desconsiderados. Y bueno lo demás ya lo saben: entre dos momentos Kodak con los carajitos, hay cientos de momentos Simpson que dan más arrechera quelcoño.
Cuando nació el carajito, que ese es el que jode porque la niña casi siempre se porta bien, todos supimos que sería una mierda porque qué coño tenía que buscar ese güevón con el cordón umbilical??? Casi se asfixia el desgraciao. El bicho aprendió a caminar a regañadientes el día en que le dije a mi mujer: Deja a ese carajo en el suelo que lo que está es malacostumbrándose con los brazos. Creo que era en venganza que el coñuemadre se iba pa los laos y tumbaba cuanta mierda de vidrio tenía cerca.
Malintencionado, jodón y atravesado son tres adjetivos que describen más o menos bien al coñito. En el mercado se cree Shumajer con los carritos. En el colegio tiene una colección de citaciones al representante. En el edificio ha tumbado a otros dos por las escaleras. En el kárate el carajo yque iba ganando y el entrenador se dio cuenta de que la vaina era en serio cuando le voló dos dientes al pendejo que le sirvió de piñata. En el carro se para sobre el asiento buscando que en un frenazo se caiga y deje los dientes pegados a la palanca. O si no saca la cabeza ligando que pase otro carro y se la moche. Y lo jodido es que todo lo hace con una disposición y un gusto!!! nojoda como si estuviera haciendo una gracia.
En la última navidad la cagó bello que yo creí que me daba el infarto. Con el cuento de la precaución me ahorro unos riales pues les prohibí los tumbarranchos. Igual la mamá es una alcahueta y vino y les compró unas estrellitas. Bueno al carajo, pensé, unas estrellitas son la vaina más inofensiva del mundo. Eso sí vayan a prender su mierda pal balcón, coños de madre, les dije mientras ponía el DVD de Casino Royale. Bueno de pinga, los carajitos por allá y yo en el cuarto cayéndome a mojones con Bond James Bond, ni mi mujer me jodía porque ella como no le gustan las películas con tiros se puso a arreglar el almuerzo del día siguiente.
Termina la vaina, Bond se coge a los culos y mata a los malandros y me voy a la nevera a tomar agua pa pasar el tarugo de las cotufas que mi mujer siempre tan cordial me preparó antes de que pusiera la película. Entonces ella me ve bebiéndomela y me dice: “¿Más?”. Y yo le pregunto que más qué. “Coño no le pediste agua orita a Adalbertico?”. “No”. “Verga pero él ha venido ya tres veces a buscar agua, la primera vez no le paré bolas, la segunda dijo que era para Carlotica y la tercera dijo que era para ti”. Entonces nos quedamos viéndonos un momentico y salimos corriendo pal balcón.
Nada, que el coñuesumadre casi incendia el apartaco, había tirado una estrellita prendida en un pipotico que les tenemos en el balcón para que no salgan de ratas a tirar vainas pabajo, y el pipotico como es de plástico ni corto ni perezoso se prendió de pinga con unas llamas que llegaban hasta el techo. Y claro, el carajo suponía que echándole unos vasitos de agua iba a resolver el peo a tiempo antes de que la mamá y yo nos diéramos cuenta de la vaina y lo quemáramos con todo y pipotico. Y la hermana agüevoniada lo que estaba era vieeeeendo aquella vaina y jipiando como si fuera ella la del peo. Apagué esa mierda como pude y le metí reverendo castigo de dos semanas sin Internet. Pa que aprenda.
Pero nada, ni que le corte las bolas aprende, apenas empezó el colegio en enero me llegó una citación porque le sacó un ojo al hamster de otro carajito. El coñoesumadre.
Los mensajitos

Nojoda! yo fui un pionero. Cuando salió Digitel con la novedad de los mensajitos agarré mi viejo bloque Telcel y lo tiré por un barranco. Me compré un flamante Motorola 012 y andaba lucío con la vaina del chip y los mensajitos. Los panas me decían que estaba loco porque entre todos mis conocidos había como seis que usaban Digitel, los otros puro Telcel y Movilnet, además de que con Digitel te quedabas sin señal si te metías en el baño a cagar. Pero yo duro ahí carajo. Digitel es el futuro. El chip. Los mensajitos. El tiempo me dio la razón porque más pronto que tarde las otras compañías sacaron sus propios mensajitos y llegó el gran día en que uno podía escribirle a cualquiera sin tener peos por la compañía a la que estaba afiliado. Eso sí los pendejos de mis panas nunca me reconocieron como uno de los pioneros. Mala leche. Yo sé que fui un pionero.
Pero coño cómo lamento ahora la existencia del invento ese. OKey de pinga, uno se ahorra una vaina (tampoco es que se ahorre mucho porque Digitel que primero hasta regalaba los mensajes, después sacó los dientes). Hay que cuadrar una reunión con un cliente, no hay peo, le mandas un mensajito: mañana en tal sitio al mediodía. En vez de llamar para decirle al culo que estás esperándola en la puerta del edificio, le mandas un mensajito: ¡culo apúrate! Que son las 8 y los carajitos andan en la calle, un mensajito: mira mamagüevo apúrate que tu mamá me tiene una bola acatarrada. Y así.
El peo es que ahora hay una vaina así como una sobrepoblación de mensajitos. Por todos lados hay alguien mandando un mensajito. Estás parado en una esquina pensando en la inmortalidad del cangrejo y te tropieza un cabrón que viene caminando con el celular en la mano y la sonrisa estúpida que indica que está escribiendo un mensaje. Vas manejando y tienes que andar pilas porque siempre se te atraviesa un cabezaebola que maneja mandando mensajitos. ¡El cine! Nojoda estás en lo más emocionante de la vaina, cuando están a una verguita de matar al protagonista, y a un soberano hijo de puta le llega un mensajito. Créanme que los he escuchado porque a veces hasta leen el mensajito en voz alta.
Dígame cuando te levantas un culo. Todo está de pinga hasta que se te ocurre darle tu número. Eso es una mandadera de mensajitos con flores, ositos, nubes, corazones y demás mariqueras además de que te salen con pajas como “eres lo mejor que me ha pasado en mi puta vida” o “ayer me encontré un ángel y me dijo que te diera culo”, vainas así. Y hay que ser ocioso nojoda pa dibujar un osito con puros signos de puntuación. Los panas también se empatan en la vaina y te mandan tetas o güevos con chistes que aunque debo reconocer que a veces me he reído, la mayoría son más viejos que la manera de cagá agachao.
No pero eso no es lo peor. Yo los borro y listo. Hay gente a la que ni les leo los mensajes porque nunca mandan información de verdad. Pero insisto eso no es lo peor. Lo peor es el daño que los mensajitos esos están haciendo en la comunicación humana y no me refiero a los imbéciles que escriben Kraks en vez de Caracas para ahorrarse un par de tecleos. Me refiero a que vas con un culo a almorzar y empiezas a decirle que qué tetas tan grandes tiene, pero antes de que termines de decir tetas le llega un mensaje al culo y se pone a responderlo. La caraja adopta una medio sonrisita y uno no sabe si es porque le están elogiando las tetas o porque el caregüevo que le mandó el mensaje la está invitando a tirar. La tipa termina de mandar la respuesta entonces le dices que tiene una bocota muy rica y provocativa y no has terminado de decir bocota cuando le llega otro mensajito. Maldito hijo de puta ocioso nojoda, debes tener un motor en los dedos para escribir tan rápido!!! ¿No da arrechera esa vaina? así uno no puede ni atacar a un culo tranquilo. En una hora de almuerzo apenas has tenido chance de decirle dos o tres mariqueras porque la verdadera conversación ocurre entre los dedos de la caraja y del desgraciao que te la está quitando con telekinesis.
Yo propongo una vaina. En los restaurantes, los hoteles, las tascas y demás centros nacionales de la seducción, al entrar debe haber un gorila quitándole los celulares a los culos. Prohibidos los celulares a los culos cuando entran a un sitio donde uno tenga medio chance ahí de levantárselas. Por otro lado las compañías de celulares tienen que cobrar al triple todo mensaje que contenga más de 5 signos de puntuación porque eso seguro nojoda que es un osito o un corazoncito. Con estas y otras medidas similares, les garantizo que el mundo será lo que era antes: habrá menos accidentes de tránsito, los chistes malos y las cursilerías no se propagarán con tanta ferocidad y lo mejor, regresará aquella época en que ibas a una cita con intenciones de pegarte un culo y seguro seguro te lo pegabas.
Pi piiiii!!!

Viernes a golpe de 6:30 de la tarde. No se de dónde mierda salió tanto carro. Estoy metido en una verga que parece la lengua del diablo. La calle es larga y no se ve el pavimento, lo único que se ve son carros y carros y más carros. Parece que todos los carros del mundo se los trajeron pa esta mierda. La vaina está jodida pero hasta el perro tiene carro y lo peor es que sale a lucirlo. Cojan el metro nojoda!!! La cola no se mueve sino unos diez centímetros cada media hora. El pie se me duerme por tanta inactividad y en la radio hay una pila e mamagüevos que lo único que hablan es de política. Nojoda los programas de política debieran pasarlos a las 3 de la mañana. Pero a las 6:30 debieran poner unas carajitas a hablar de sexo o cualquier otra vaina que haga que uno se olvide de la cola de mierda en la que está metido.
Y nunca falta el coñuesumadre que anuncia su coñuemadrismo con el clásico Pi piiiii!!! de una corneta que parece a Celin Dion cantando la mierda esa de Titanic. Se pega pegaito y le da aquel coñazo a la corneta. Maldito el día en que se me dañó el aire y maldita la peladera e bolas que no me dejará arreglarlo hasta dentro de unos ocho años más o menos. Si ahorro. El hijueputa se pega porque cree que me va a asustar con esa mierda. Y dale con la corneta. Pi piiiii!!! Pi piiiii!!! Pero bueno qué mierda cree este coñuesumadre??? que el que dispuso los carros en plan de mojón en cañería fui yo? Para qué coño me suena la corneta?
Si tú eres uno de esos hijueputas que orgasman tocando corneta déjame decirte un par de vainas. La primera es que por mucho que toques esa mierda la cola no se va a mover. Por situaciones como esta es que existen dichos tan rechupabolas como “tiempo al tiempo”. O sea espérate coño. Algún día la cola se mueve y tú llegas a tu casa o al antro ese donde vas a tomarte las cervezas. Pero no me jodas. La segunda es que si no te gustan las colas bueno marico, múdate a la sierra.
Ah y te voy a decir otra vaina: el grandísimo coñuetumadre.
Carajitos

La única verdad que vale la pena defender en este mundo es que los carajitos de uno son más de pinga que el coño. Nunca se meten con nadie y si lo hacen es en defensa propia. Si en los estudios van escoñetaos es porque la maestra es una incapaz y además la tiene cogida con ellos. Si son escandalosos qué pasa, ¿no son unos carajitos? Para ser carajito hay que ser escandaloso.
Eso sí que no me jodan los carajitos de otro. Cada quien que cuide a su muchacho. Si me da arrechera algo que haga un hijo mío, bueno no sé, mala leche, ese es mi hijo como diría Vicente Fernández. Carajito que quiera echar vaina váyase por una de dos: o vaya a joder a alguien de su tamaño o vaya a joder a su madre.
El otro día en la playa tuve un peo con una vieja coñuemadre. Verga es que yo lo último que pienso cuando voy a la playa es en bañarme. Yo agarro mi periódico cuelgo mi hamaca y mando a los carajitos pal coño. La mujer se pone a leer sus revistas en una silla de extensión al lado de la cava y queda encargada del departamento de cervezas y panes. Verga cómo lees la prensa con los lentes oscuros, me pregunta mientras me pasa otra birra, y yo le digo que me molesta el sol pero hecho el güevón lo que estoy es viendo los culos que pasan.
En eso llegó un coñuemadrito como de siete años y me tropieza un hombro. Me volteo pero antes de que pueda decir algo viene otro y empuja al primero. El muchacho cae sentao e culo y con la cabeza me da otra vez pero en la espalda. Les digo mira vayan a jugar para allá y señalo un punto perdido en el infinito. Los carajitos me miran y ni bola no responden una mierda.
Total que me acuesto otra vez y, cuando ya tengo fichados como diecisiete culos buenos en los alrededores, vuelve la misma vaina. Primero me cae uno y después el otro. Saco la mano por encima del borde de la hamaca y le doy un toquecito con el dedo en la cabeza a uno de los monos. Le hago señas que se vaya pa donde su mamá y se van los dos.
Luego veo la hora y le digo a la mujer que ya vengo. Me voy pa la playa y cuando paso al lado de los míos los llamo. Les digo: vayan saliendo dentro de un ratico que vamos a comer. Me echo un baño, echo una miaíta, me buceo unos culos y regreso a la hamaca. Ya la mujer como buen cronómetro que es tiene los panes hechos. Llegan los chamos, comemos y les digo: mira no se pueden meter al mar acabados de comer, pónganse a jugar ahí, y los pongo a jugar con tierra y unas palas y unos tobitos pero realmente están haciendo de barrera entre los coñuemadritos aquellos y yo.
Era cuestión de tiempo. Yo soy un carajo normal, yo respeto a la gente y no me meto en peos, pero el carajito mío es una mierda. Y además como es un carajito no tiene que estar con vainas. En lo que le cayó el primer carajito le clavó una patá puel culo que yo creí que le iba a dejar enterrada la chancleta. Ahí sí se paró la vieja de mierda mamá de los coñuemadritos y vino a querer formarme un peo.
Yo me limité a decirle: mis carajitos nunca se meten con nadie y si lo hacen es en defensa propia. Y peo resuelto: la mujer se llevó a sus muchachos y pude seguir buceándome tranquilo a media playa. Nojoda.
Testigos de Jehová
Verga llega el fin de semana y es como si llegara Papa Dios. Claro un Papa Dios en forma de hamaca, con olor a parrilla y sabor a caña. La vaina arranca el viernes cuando uno va y se cae a palos con aquel coñazo de panas y culos. El sábado si uno tiene suerte también consigue dónde echar un pie y jalar caña. Y llega el domingo y uno se echa como un babo a leer el periódico y a ver películas repetidas.
Hasta que llegan los testigos de Jehová. El coñuesumadre. Uno no sabe de dónde salen pero ahí están. Un coñazo de gente de todas las edades y colores, vestidos como pa sacarse la cédula y con unos paragüitas para resguardarse del sol vergatario de un domingo a las 10 de la mañana. Si te agarran desprevenido no hallas cómo sacártelos de encima. Cualquier vaina que digas puede ser usada en tu contra. Si les dices que no tienes tiempo, te dicen que es un ratico y que al fin y al cabo siempre hay tiempo para escuchar la buena nueva. Si les dices que eres católico, te dicen que bueno, no hay peo, ellos no quieren sacarte de tu religión ni imponerte la de ellos. No mentira. Si les dices que no te has bañado, te dicen que Jehová no le para bolas a esa vaina.
Y todo para que les compres una revista. Que de paso uno pudiera pensar, bueno, de pinga, con el dinero de las revistas estos carajos pueden hacer alguna vaina buena, pero embuste, todo se lo echan encima los hijos de puta. Verga esos carajos han construido ciudades enteras. Es que nada más lo que le pagan a los artistas arrechísimos que diseñan sus revistas ya debe ser suficiente para comprarse una mansión como la de Bruno Díaz.
Yo ahora simplemente no les abro la puerta. Pero antes me dejaba llevar por la arrechera y les abría y trataba de rebatirles su vaina. Una vez para probar les dije que era ateo y me salieron con que la buena nueva es para todos, incluso para los ateos. La vez que decidí dejar de abrirles fue cuando les dije que sí que pasaran porque necesitaba hablar con alguien. Yo estaba solo en la casa porque si hubiera estado la mujer ni de vaina. Los carajos se mostraron interesados y pasaron. Eso sí son más respetuosos que el coño. Ni agua me pidieron.
Eran una vieja y un carajito como de veinte años. Los senté en la salita y les eché mi cuento. Les dije que tenía problemas de adaptabilidad social. Me miraban con una expresión que triple contra sencillo la aprendieron viendo las películas mariconas del Hallmark. Seguí con mi vaina. Les dije que la gente por lo general me producía repugnancia y les pregunté si, dado que ellos venían a traerme la buena nueva, podía yo considerarlos mis confesores. Ni les di chance a que me respondieran y les dije que hacía una semana había matado a mi mujer y la había enterrado a un costado de la carretera. Los carajos ni se inmutaron. Me dijeron que para gente como yo también había espacio en los frondosos brazos de Jehová. Agregué que tres días antes mi suegra se había dado cuenta de mi primer crimen y también la había matado. Nada. Dije que la noche anterior había matado a mi cuñado, que estaba con una preguntadera así como que sospechaba, y tampoco me pararon bolas, simplemente me preguntaron si me interesaba reunirme con ellos, que ellos me ayudarían con “mi problema”. Terminé comprándoles una revista y así fue como se fueron pal coño.
Desde entonces no les abro la puerta. Si cuando llegaron estaba hablando con mi mujer, sigo hablando para que sepan que hay gente. Supongo que lo hago en la vana esperanza de que los carajos se arrechen. Pero no, jamás se arrechan. De hecho ya no sé si no les abro porque me da arrechera, o porque me da culillo que sean capaces de calarse a un asesino en serie sólo para venderle una revistica.